Dios es Uno o Triuno o ambos?

CAMINO DEL ETERNO EN EL TIEMPO…

Explicar a Dios no interesa a los que se dicen ateos; es difícil y complicado para los frustrados con él y con la vida, y una pretensión utópica y aberrante de creyentes autocongratulados e irreflexibles. Pero también blasfemo en quienes heredan tradiciones intolerantes a la reflexión y la experiencia.

No hay como pedirle a un buen judío que se despegue de la letra para la experiencia, porque la sabiduría y la divinidad incrustada en la letra, que las atraviesa, satura e hace con ella y por ella un laberinto enmarañado de caminos sin salidas, salidas sin entradas y enredos, le prende al Dios único y uno, de manera admirable.

Tampoco hay como convencer de la realidad de ese mismo Dios único y uno en quien lo experimenta a diario, y en todo, de que Él no tenga un camino en su tiempo y limitación humana, y no pueda cumplir procesos y sintetizaciones, sin dejar su majestad.

Y entonces me pregunto cómo de este lado amar y aceptar al judío sin condicionamientos finitos y limitativos, y como del otro lado él podrá amar y recibir al otro sin sentirse agredido por lo que sus letras condenan, y ahí me vinieron estas letras para compartir con todos, desde mi despertar de madrugada soñando con nuestro Dios común, que está en todas partes; donde no estamos, y donde estamos no queda. Vamos a este tecer un razonamiento reconciliador, con la ayuda de ambos, las divinas letras y las humanas experiencias:

Dios es Dios. Nadie lo explica ni nadie puede siquiera intentarlo hacer, pero todos tenemos la libertad por describirlo en nuestra experiencia, valiéndonos de Su propia imagen colocada en nosotros graciosamente.

De una cosa ambos, judíos y cristianos estamos en acuerdo, y es que la revelación de Él en las Sagradas Escrituras es gradual. Muchos elementos en el Tanaj comprueban esto. Si al primer matrimonio no se le haya puesto adelante dos tipos de árboles, no podría conocer el bien y el mal simultáneamente, mucho menos a Dios. Si a Abraham no se le haya dado un itinerario en blanco para explorar, no hubiera andado hasta encontrarlo y experimentado.

De otro detalle también ambos carecemos históricamente, y es el hecho de que en la gradualidad de Su revelación de Sí mismo haya cumplido procesos. Es natural cuestionar esto, pues, ¿un Soberano, Infinito y Eterno, no podía revelarse sin usar de procesos? Claro que Sí, pero su mismo ‘lado’ de soberano le permite hacer como quiera. También podríamos cuestionarnos porque a Adán le hizo con un puñado de tierra; a Eva con una costilla y a nosotros por el acto sexual de ambos. O porque se iría a encarnar en el vientre de una virgen, sin la participación de tal vez el más justo de los canallas de su tiempo…

Bueno, pero la base para luego descubrir como Dios cumplió procesos, la tenemos en la descripción del aceite de la unción santa [Éx. 30. 22-25] donde aceite es un tipo de Dios Espíritu Santo, y en las siguientes palabras encontramos al Dios Uno y también Su Triunidad: “Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Y tú has de tomar de las principales drogas; de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos y cincuenta, y de cálamo aromático doscientos y cincuenta, y de casia quinientos, al peso del santuario, y de aceite de olivas un hin: Y harás de ello el aceite de la santa unción, superior ungüento, obra de perfumador, el cual será el aceite de la unción sagrada”.

Dios Eterno tiene un camino en nuestro tiempo por el cual se revela a Sí mismo por un proceso

Así se explica que el Dios Eterno tiene un camino en nuestro tiempo por el cual se revela a Sí mismo por un proceso. Si el proceso elegido fuera solo el de las Sagradas Letras, millones de humanos no accederían a Él; o si lo hicieran por la tradición pasando la información a otras generaciones, entonces significa que también la experiencia cuenta en la comunicación de Él.

Y si la tradición cuenta, ¿qué es lo que nos hace obtusos y obstinados en rechazar que Él se haya encarnado? ¿Acaso le condicionaremos a Dios a revelarse por un único proceso? ¿Somos, acaso, soberanos y Él dejó de serlo?

Y si la revelación de Su persona eterna se limitara a las letras, entonces no tenemos un Dios que se quiere dar a conocer a todos sino a solamente una nación. Y si ella se limitara a la experiencia, dejando de lado las Santas Escrituras, ¿no correría peligro de ser confundido por nuestras subjetividades?

Entonces DIOS SE PROCESÓ como Padre, Hijo y Espíritu Santo, a fin de hacérsenos conocido, accesible y disfrutable en todas las naciones del mundo. Pues, no en vano nos creó distinto, con un espíritu como Él. Percibimos que nuestra alma es mente, voluntad y emociones, pero no sabíamos para qué existe el espíritu, y como es su estructura, pero ahora, al recibir a Dios en él entendemos que nuestra alma es infinitamente limitada como para contenerlo, pero nuestro espíritu no, pues es como el guante para la mano.

La triunidad de Dios no contradice Su unidad y unicidad. Somos nosotros los humanos finitos que no llegamos a comprenderlo procesado, porque caímos en el Edén y solo podemos ser levantados a nuestra originalidad por una de sus acciones en el proceso, Su expresión como Hijo.

Es verdad que el Mesías judío no es divino sino solamente humano, y esto no lo niega el cristiano. Pero ¿acaso nosotros los humanos no podemos contener a Dios infinito y eterno en nuestra finitud y humanidad? Lo que pasa es que los cristianos vemos EL PROCESO en toda la revelación divina. Vemos a Dios hecho carne, o sea, humano (Juan 1. 14)  y transformándose de nuevo de carne a espíritu (1ª Cor. 15.45).

Si Dios hubiera querido que le conociéramos limitadamente por la explicación hebraica “Javeh”, no se hubiera revelado como Adonai; Ehyé-Asher-Ehyé; El; El Betel; El Olam; El Roi; El Shalom; Zar Shalom; El Shofet Haaretz; El Shaddai; Eloah; Elohim; El – Elyon; Hashem; Shejiná; Yah; YHWH Tzevaot/Sabaoth, y otros que no alteran el tetragrama básico sino que van desvelándole gradualmente.

No hay ninguna base bíblica para que el nombre de Dios no pueda ser transliterado y que se deba permanecer en el hebraico. Y todo esto que resumo aquí, y mucho más, sólo es posible recibir y percibirse con nuestro espíritu regenerado, y no nuestra alma, sin disminuir a Dios y tampoco alterar su UNIDAD-UNICIDAD Y TRINIDAD, mediante el operar de la tercera persona que es el Espíritu Santo, explicado en nuestra finitud y limitaciones verbales y de idiomas, considerando letras y experiencias juntamente.

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