Clases de Odio

Clases de Odio…

Abordaré aquí algunas clases de odio, tomando por ejemplo algo del odio religioso. Pero las riquezas también generan odio, así como el acceso a las tecnologías, entre otros disparadores.

Disparadores, porque el odio radica en el corazón humano como un mecanismo de defensa del amor, la paz y la felicidad. Sólo un “idealista” como Jesús sugerirá aumentar el amor para abatir al enemigo. Esa sugerencia proviene de quien conoce al ser humano y no confía en él, y es generada en el Creador del hombre y puede enseñarnos a volver a la paz y la felicidad, por el amor.

Entretanto, la mayoría no tiene ni tiempo para procesar tanto odio, que se encamina casi de inmediato al odio vengativo hasta por cualquier razón, y en su progreso justificado, también sin razón alguna. Tratase de una cultura de la fe en que la tierra tiene lo suficiente para todos vivir bien, pero que algún poder mayor que el amor impide a una gran fracción de la población a acceder siquiera a lo mínimo indispensable, generando lucha de clases.

Esta cultura no condena el terrorismo sino que sustenta el fanatismo que está en el centro de sus motivaciones.

En casos extremos, el problema es realmente que no solamente Osama Bin Laden creía que se tratase de una guerra religiosa contra América. El problema es que realmente millones de personas del mundo Islámico están de acuerdo.

La oposición occidente-oriente, capitalismo-socialismo, derecha-izquierda nunca se sustentó sola ni pude ser justificada fehacientemente, haya visto que el odio sigue apareciendo y se retroalimenta muchas veces, cíclicamente.

Este asunto ha hecho que varios escritores e historiadores hayan escrito sobre el choque de civilizaciones Islam y el Occidente. Paul Johnson en “Tiempos Modernos y la Historia del Cristianismo” arguye que el Islam es una religión intrínsecamente intolerante y violenta. Otros están en desacuerdo. El Corán prohíbe matar inocentes y cometer suicido. De hecho, al leer el Corán y la Biblia judeo-cristiana, en varios aspectos sus señalamientos se parecen. Ambas buscan la bondad humana y el defender a la religión contra de los infieles. Son libros vastos y ambiguos llenos de poesía y pensamientos profundos y de aparentes contradicciones. El Corán condena la guerra e incita a la tolerancia, y dicta estrictas medidas contra los no creyentes. Las selecciones de pasajes del Corán nos dicen más sobre la persona o personas que las seleccionaron que sobre el Islamismo. De hecho cada religión es compatible con lo mejor o lo peor de la raza humana. A través de su larga historia, el cristianismo a respaldado la inquisición y el antisemitismo, así como la guerra de las cruzadas contra el Islam y los infieles, pero también los derechos humanos y el bienestar social.

Las pruebas abundan, en el sentido de que no hay religiones para matar, sino creadas o nacidas en la sincera búsqueda de la vida más fluida y justa.

La búsqueda en los libros de historia también falla en explicar las raíces del odio. Desde la guerra islámica de Mahoma del año 500 y la dominación que durara 300 años hasta el año 900, a las cruzadas del siglo 11, la expansión turca del siglo 15 y aun en la era colonial de principios del siglo 20, el Islam y el Oeste se han enfrentado. Esta tensión ha existido por cientos de años en los cuales ha habido amplios periodos de paz y armonía. Hasta la década de 1950, por ejemplo, los judíos y los cristianos vivían bajo el régimen Musulmán. Bernard Lewis historiador Islámico, así como Albert Hourani, inglés de padres libaneses en su Historia de los Árabes, señalan que las minorías han tenido más libertades bajo los regímenes Islámicos que bajo los regímenes cristianos (Hourani, 1992).

La intolerancia subyace en el entramado más sofisticado, sutil e imperceptible de la mente humana, que el fervor político nunca alcanzó para alimentar el odio tanto cuanto la religión; no por ella en sí misma, sino por su substrato basado en el legalismo que encarnan mayormente el Judaísmo y secundariamente el Cristianismo.  En ambos casos, por su teología de prosperidad, conquista y poder amenazados por la impiedad y el mundanismo de los otros.

Zambullámonos un poco en el mundo árabe, para comprobar que el aspecto político no sirve para la paz; pero sí para desatar la ira y el odio, y que un político religioso, cualquiera sea la suya, si no conquista y domina, se ve obligado a intentar imponer su fe, mientras que el odio de la plebe suele estar basado mucho más en la insatisfacción que en la defensa de políticas o religiones radicales.

La región árabe abarca desde Marruecos en la costa atlántica al oeste de África, pasa por Argelia, Libia y Egipto, atraviesa el mar rojo encontrando Arabia Saudita, Jordania, Siria, Irán, Irak; continua por Pakistán, Afganistán adentrándose a las alturas del Himalaya, continua por la India y llega hasta Indonesia en el este alcanzando hasta Turquía en la parte norte.

La mayoría de estos países son amistosos hacia el mundo occidental. Indonesia el mayor de todos, económicamente la ha hecho relativamente bien ya que han seguido diligentemente las reglas de Washington sobre economía con resultados impresionantes. Pakistán y Bangladesh han mezclado la modernidad política con el Islam con relativa facilidad y les ha dado resultado. Benazhir Bhutto de Pakistán y Sheikh Hasina Wajed de Bangladesh han sido las primeras mujeres de naciones islámicas electas democráticamente para jefes de gobierno adelantándose así a países más desarrollados económicamente, más democráticos y con mayor igualdad de género. El siguiente es Turquía, segundo país de importancia del mundo islámico que funciona con una democracia secular y es aliado del occidente y miembro activo de la OTAN.

La Nueva Era de la globalización le dio a los árabes otro impacto fulminante. La sociedad estaba abierta para la modernidad, pero no suficiente para dirigirla. Vemos programas de televisión, restaurantes de comida rápida y bebidas gaseosas. Pero no vemos igualdad de oportunidades. Así la gente puede ver la globalización pero no puede tocarla.

Esta realidad se daba abundante y masivamente en Latinoamérica, aprovechando el Socialismo [y no el Islamismo] la brecha abandonada por el Capitalismo norteamericano e inglés para penetrar y establecerse en la región desde alrededor del año 2003 hasta recientemente, cuando la más recalcitrante de todas las Derechas Internacionales se instaló de nuevo en Argentina, principalmente, destilando un odio jamás visto en el Planeta sino en las épocas medievales.

En estos históricos no vemos a Derecha-Izquierda como los protagonistas principales, ni al odio religioso y su intolerancia prevalecer. Vemos sí que ambos, política y religión reaccionan tanto a la desigualdad imperante como a gobiernos ineficaces en devolver a los menos privilegiados sus derechos más personalísimos.

Y Estados Unidos está en el centro de este mundo de globalización. Parece incontenible. Si se cierran las fronteras llegan por correo. Si confiscas el correo llegan por las comidas rápidas y pantalones Jean. Si prohíbes estos productos, llega por la televisión vía satélite. Los norteamericanos están muy confortablemente contemplando el capitalismo global y la cultura del consumidor que ni tiempo tienen para darse cuenta de lo revolucionarias que pueden ser esas fuerzas. Los jóvenes desorientados buscan alternativas más simples y puras.

El fundamentalismo busca a gente por todo el mundo, también este se ha globalizado. Se puede encontrar a jóvenes en Indonesia que adoptan como suya la causa Palestina, y a argentinos mapuches o chilenos inmolarse por sembrar un cambio más justo, o matados por el imperio político-religioso de turno.

Más de la mitad de la población mundial tiene menos de 25 años. Los jóvenes son más educados que sus padres. Salen de los pueblos en donde viven para la búsqueda de empleo en grandes ciudades o van a estudiar en lugares diversos y lejanos de sus hábitas, con mucho más libertades y mucho menos oportunidades. Cuando los jóvenes se deslocan de las zonas rurales o pueblos pacatos a las grandes ciudades, aprecian las grandes disparidades de riqueza y los efectos desorientadores de la modernidad.

Un elevado volumen de jóvenes insatisfechos en un país es mala noticia. Cuando esto se adereza con cambios económicos y sociales aunque suene modesto, se produce una nueva política de protesta.

Nasser fue un devoto musulmán, pero no tenía ningún interés en mezclar la religión y la política. Esto lo afectó negativamente. De hecho, llegó al poder apoyado por militantes de partidos religiosos. El más importante, La Hermandad Musulmana, se empezó a oponer a él vigorosamente y avanzó violentamente. En 1954 Nasser atacó a la hermandad encarcelando a más de mil de sus líderes y ejecutando a seis. Se dice que uno de ellos, en prisión, Sayyid Qutb, un frágil hombre, escribió un libro “Señales sobre el Camino” que de alguna manera marca el inicio del moderno Islam Político o el Fundamentalismo Islámico.

A la muerte de Nasser los regímenes de los estados árabes del medio oriente que fueron adquiriendo su libertad del colonialismo, se hicieron más estrictos y opresivos en el afán por salvaguardar su seguridad y mantenimiento del poder de las elites gobernantes. En esa medida también floreció el fundamentalismo Islámico que se oponía a la perdida de la libertad y violación de los derechos humanos. Floreció porque la Hermandad Musulmana y organizaciones similares trataron de hacer respetar esos derechos y dar significado a sus vidas.

El mundo árabe es una área ausente de partidos políticos. De tal forma que las mezquitas llenan el vacío de la necesidad política, tal como las catedrales cristianas lo llenaban durante la edad media. Y así, las organizaciones fundamentalistas árabes como la Hermandad Islámica, Hamas y Hizabullah proveen servicios sociales, asistencia médica, consejo y orientación y albergue temporal. De tal forma que en el medio oriente estos grupos ilegales representan a la sociedad civil.

Así, la principal causa del surgimiento del fundamentalismo árabe, la podemos encontrar en el gran fracaso de los gobiernos y de las instituciones políticas de los estados árabes. Las elites musulmanas no han querido ver esta realidad. Las reuniones en Arabia más bien discuten “el Islam y el medio ambiente” que la profunda disfunción de los regímenes actuales. Pero mientras estas elites ven en sentido opuesto, los fundamentalistas que se abocan a actitudes crueles hacia las mujeres, la educación, la economía y a la vida moderna, en general están ganando terreno.

Es que muy escondido en el laberinto filosófico maquiavélico que gobierna el mundo desde la alternancia Derecha-Izquierda, el factor “religión” nunca estuvo ausente, sea catolicismo, sea judaísmo, sea islamismo. Cuando los protestantes consiguieron que se les abriese “la puerta estrecha” a los Gobiernos, mostraron casi en su totalidad la misma corrupción de los buenos que viraron en los malos de sus religiones en la política.

En todo esto juega un papel principal el odio y no el amor. Con razón Jesús convocó a las multitudes a seguir el camino del amor y su correspondiente entrega saldadora de deudas y conflictos, y no suicidio.

La más justa y pertinente explicación a esas diferentes clases de odio la da el mismo Jesús, especificando que el odio máter nace de la adoración a un falso dios llamado Mamom, generando las diversas clases de odio, entre ellas, las de la política y de la religión como comenté aquí. Para la gente que no piensa, comúnmente llamados “idiotas útiles”, la culpa la tiene la religión, y así manifiestan su odio político, como también muchos religiosos y legalistas culpan todo mal a la política, vomitando intolerancia religiosa fundamentalista.

La madre de todos los odios en cambio, es la que el dios Mamom instala en los corazones de los humanos contra Cristo Jesús. La oposición al Mesías que ya vino, Jesucristo, es mucho más violenta que el mismo ateísmo. Los seguidores fieles a Jesucristo nunca temieron al ateísmo como se perturban e incomodan con Mamom. Y en esto contribuyó hasta sin querer y sin saberlo el Judaísmo, que es el pueblo de la tierra que enarbola la bandera de un único Dios, verdadero, irónicamente.

Lo hace hasta por el camino de la más pacífica y humana de las intenciones de paz, prosperidad y armonía, que es la obediencia a las Leyes de Moisés, y su fe en Javeh.  Así tenemos hoy a los mayores ricos del mundo entero siendo judíos, y naciones enteras gobernadas por ellos, como los EUA. Tamaña influencia hace de los ricos menores de las naciones aliarse a ellos para poder alcanzar ser Gobierno, y mantenerse en ellos, y a los creyentes mesiánicos aceptar la infiltración de sus postulados reglando doctrinas y comportamientos masificadores.

Cualquier gobierno que atienda a las demandas de la sociedad masacrada por el poderío de las elites más ricas, o la aristocracia, será desentronizado con el tiempo, por medio de las más sutiles estratagemas del Capitalismo, y sus gobernantes perseguidos como siendo lo peor de la raza, a fin de que ellos, los adoradores inveterados de Mamom, puedan perpetuarse en el Poder. Y entonces el poder satánico detrás del Poder Humano del Capitalismo colocará por poco tiempo, de rodillas, a la sociedad reaccionaria y provocará la insurrección, y la anarquía libertaria, y entre ambos condenarán a los religiosos por la pandemia instalada en la sociedad por el afán mamómico que los domina.

Es aquí que los verdaderos seguidores de la paz tanto del Judaísmo como del Cristianismo y el Islamismo, deberán unirse para demostrar la diferencia entre ser religioso y ser hijos de paz, bajo el Principado de la Paz latente en nuestro mundo loco y descentrado, consistente en dar la otra mejilla y en vez de prestar con intereses, dar amor. Al odio no se le puede combatir con odio sino con el más puro y genuino amor demostrado en la entrega de Dios por el humano irreparable, basada en su poder infinito.

Ocuparnos en defender a los que fueron gobierno civil más justos, o religiones más perfectas, sólo aumenta el odio y la intolerancia más cruel de las humanas, si humanas se pudiera considerar aun. Siempre aseveré que la única religión perfecta es el Judaísmo; con todo, ninguna religión alcanza para colocarnos en Dios eternamente. Si Dios mismo no bajara a nosotros para llevarnos a sus esferas impenetrables humanamente, pero posible, por un rescate eficaz, estaríamos eternamente perdidos. Un poco de humildad en reconocernos perdidos, ayuda como no ayuda ningún esfuerzo humano, porque todos somos presidiarios intentando salvarse solos; si a ese lugar y estado llegamos, sólo alguien desde afuera de uno nos salvará.

La sentencia base de esta monografía, está en Lucas 16. 13 que reza: “Ningún sirviente puede ser esclavo de dos amos, porque odiará al primero y amará al segundo, o despreciará al segundo y será fiel al primero. No pueden ser esclavos de YAHWEH y del dinero.” [Biblia Kadosh Israelita Mesiánica]. Claramente aquí se dice [en el contexto en que Jesús confronta a sus discípulos] que odiar al Mesías Jesucristo nos lleva a ser adoradores de Mamom, traducido aquí como el dinero, y que se manifiesta por el amor al dinero; o desde el otro lado, quien ama en demasía el dinero, no consigue servir a Jesús.

Un rico en el Poder político o religioso poca diferencia hace; pero el Sistema Mamómico, que es el Capitalismo, hace toda diferencia, haciendo gobernantes pro-pobres enriquecerse en el gobierno mucho más que lo que justifican a los injustificados, y a gobernantes ricos masacrar a todos sin piedad, con tal de salvar sus propios intereses y los de sus amigos planetarios pro-gobierno mundial, que es del Anticristo.

El odio, por tanto, es hijo privilegiado de Mamom, y crescerá en la medida en que aumente el poder económico y el poder de domínio de masas por vias legales. Y la clase de odio que prevalecerá será resultante no de Derecha-Izquierda política o Religiones, sino de políticas priviligiadoras de los más ricos e injustas para con los pobres y minorias, sea en lo cívico-social o en lo religioso, y será aquí que las buenas intenciones deberán sobresalir, y una nueva humanidad fuera de hasta lo mejor de los humanos habrá de imponer la paz entre los que aman la paz de verdad.

Tito Berry

 

Um comentario de “Clases de Odio

  1. Querido Tito Berry, Dios te bendiga y siga usando para alertar este mundo, aun cuando tengas que decir como Juan, voz que clama en el desierto. Desde el contexto de que en el desierto no haya nadie para escucharte.
    Maravilloso desarrollo de un tema tan actual como el odio. Sin dudas lo vemos a diario y nos domina, me incluyo, pues sin darnos cuenta muchas veces caemos en esa trampa al defender nuestros propios intereses. Me agradó tu lectura sencilla pero muy profunda de la mente de Cristo y sus deseos para esta humanidad. Por otro lado el amplio disertar sobre los distintos movimientos mundiales, religiosos y políticos buscando afianzarse en este mundo como religión o como la política salvadora es fantástico. Por lo menos a mí me ha desasnado bastante. Muchísimas gracias.

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